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CARLOS PACHECO
EXIGENCIA PARA SER MEJOR


Semana del 17 Al 23 De Junio

Un diestro cortador de la fábrica en la que se da forma a los productos Mario Hernandez y su hijo mayor protagonizan la tercera historia de la campaña de padres con la que la firma se suma a la celebración de esta importante fecha.

Carlos Pacheco nació en Barranquilla y muy joven se convirtió en papá. Tenía 20 años cuando recibió la noticia, y si bien no estaba preparado para escucharla ni para lo que se le venía pierna arriba, tomó las riendas de su nuevo rol y se amarró los pantalones para enfrentar ese cambio de vida. “Tenía otras expectativas, como seguir creciendo como persona y estudiar, pero así fueron las cosas. Gracias a Dios en mi casa lo recibieron muy bien; tuve mucho apoyo de mi familia”, cuenta.

Al comienzo no fue fácil. La mamá de su primogénito partió rumbo a Bogotá y pronto él hizo maletas y se radicó en la capital. Su primer reto fue encontrar trabajo; empezó como vendedor callejero, pero solo duró ocho días… lo que conseguía apenas le daba para el bus y una gaseosa. Luego se empleó como mesero en un hotel y un año después llegó al mundo de la marroquinería. Hace 7 años labora en Mario Hernandez.

Hoy día tiene 5 hijos, todos varones. Carlos Andrés es el mayor; recién cumplió los 22 años. “Creo que fui muy drástico y a la vez muy protector con él. Cuando uno tiene muchos tropiezos, lo usual es querer librar a los hijos de vivir esas experiencias, o al menos que no las vivan como le tocó a uno, que no pasen por los mismos ratos amargos y enseñarles otro camino”, afirma.

Pero no siempre la vida es como uno la planea. Su hijo llegó a la juventud y, al igual que él, quiso desviarse del camino. “Es difícil cuando eso ocurre, pero está bien. Si no se tropiezan, nunca van a ver la piedra con la que cayeron. Uno tiene que ayudar a levantarlos y hacerles ver lo bueno y lo malo. Él lo ha entendido muy bien… gracias a Dios ha sido un buen estudiante, tiene un gran empleo y ha crecido solito”.

Para Carlos Andrés fue lección aprendida. “Mi papá siempre ha sido muy duro, pero gracias a eso no hemos cogido mal camino. Él me aterriza cuando desvío el rumbo y me dice: ‘así no son las cosas; usted sabe lo que le he enseñado y lo que quiero para usted, entonces mire a ver qué va a hacer…’ Nos da el mejor ejemplo”.

Gracias a eso siempre fue buen estudiante. Actualmente, el mayor de los hijos Pacheco se desempeña como ingeniero de operaciones en una prestigiosa empresa. “Va muy rápido y eso es lo que más me alegra: que empezó de abajo, pero ha logrado crecer velozmente. Va hacia arriba, lo veo bien proyectado”, asegura su padre.

Muy seguramente parte de ese meteórico ascenso se lo debe a él. El mismo Carlos revela que se esmeró en enseñarle a su hijo no dejarse derrotar tan fácil, a siempre decir “sí puedo”, a no bajar la cabeza ante las adversidades y a salir adelante. “Lo eduqué para ponerle el pecho a los problemas, pues si les das la espalda se van acumulando y cuando uno quiere solucionarlos ya es muy tarde. Le expliqué que es mejor darse mucho tiempo para tener una familia, que lo haga cuando tenga su vida moldeada. Ahora, que crezca como persona y que sea exitoso; eso es lo que quiero para él, porque sé que puede, que tiene ese potencial. Porque en su corta edad ha hecho más de lo que yo he hecho”.

Nunca fue un padre alcahueta; todo lo contrario: para Carlos el mejor papá es el que le hace ver las cosas como son a sus hijos, el que los regaña o los castiga porque hicieron algo malo; no el que tapa los errores ni el permisivo.

“Mi papá es muy responsable y muy serio en sus cosas. Como hombre eso es lo que admiro de él, su responsabilidad. Le agradezco y siempre viviré agradecido porque es mi papá, porque me enseñó lo necesario y porque veo en él un ejemplo; no puedo pedir más”.

Él es exclusividad; Él es Mario Hernandez